viernes, 24 de mayo de 2013

Le/faith

Rayos de sol que perpetúan en la  piel de 200.000  asistentes británicos, quinto millón de individuos que unen su alarido como voz de la propia pobreza encarnada en sí mismos. ¿Beso lésbico o muestra de aprecio y cohesión de naciones? ¿Concientización de lo pobre de afecto que somos o de lo cruelmente retorcida  que es nuestra mente?

¿Están listos para iniciar la revolución? Pregunta ella. Rubia exuberante que en un elegante traje blanco, compuesto por baggie’s y saco, besa a Birhan Woldu, mujer etíope sobreviviente de la hambruna de 1984; ¡”the queen” ”the queen” ”the queen”! se logra escuchar en el alarido clamor del público, haciendo alusión a la mujer de blondo cabello y esbelta figura.

Hyde Park, Londres; 9 de Julio del 2005, 5.00 p.m.

Madonna arriba al escenario, mientras que en simultaneo, ocho países más dan lugar al Live8; una serie de conciertos en los que participan las naciones más influyentes y adineradas del globo (también conocidas como G8), Rusia, Japón, Gran Bretaña, Francia, Italia, Alemania, EEUU y Canadá; además de Sudáfrica, país emblema por el cual se realiza el evento: Concientizar al gobierno de la pobreza y hambruna que se ve reflejada en esta y toda sociedad.

El evento, denominado hasta hoy como “el mayor espectáculo de la Tierra”, reunió a todo tipo de celebridades; actores, como Brad Pitt y Will Smith, seguidores del Dalai Lama como Richard Gere, o las ya conocidas estrellas de la música: Sting, Coldplay, REM, Green Day, Roxy, Brian Wilson, Destiny's Child, Alicia Keys, Bon Jovi, Elton John, Pink Floyd y, la ya mencionada, Reina del pop.

Un millón 650.000 espectadores no era ni en sueños la cifra a la que el cantante, actor y compositor irlandés Bob Geldof, imaginó llegar al crear el proyecto Live8. AOL y BBC, empresas más poderosas en Internet a la fecha, promovieron en conjunto a los más famosos diarios locales londinenses, el espectáculo; “pedimos su voz, no su dinero” era el eslogan promocional que vendían.

Asimismo, la promoción no acababa ahí: ¡No queremos  dinero, le queremos a usted! Se leía en la página oficial del evento, el mismo 9 de Julio.

“Vea LIVE 8 en la televisión y por Internet, vaya a Edimburgo, envíe a un amigo a Edimburgo, lleve una banda blanca para mostrar su apoyo, envíe una fotografía y únase a la Galería del G8, envíe un correo electrónico a su líder político”, son consejos que aún hoy se pueden leer en la ya olvidada página del espectáculo, el ‘lef/eit’, como en su idioma nativo se pronuncia.
Previsiblemente, 8 años después, la miseria sigue depredando vidas, 50.000 personas mueren al día a causa de la extrema pobreza, e incluso casos peculiares como el de Nigeria, en el que produciendo gran cantidad de petróleo, el 70% de la población vive con menos de 1 al día, involucran un mal manejo por parte del gobierno.
Entonces ¿Realmente el Live8 tuvo gran impacto en la sociedad?
El evento debe haber querido presentar como “solidarios con la pobreza” a multimillonarias figuras del espectáculo que no aportaron ni un céntimo por dicha causa. Más de millón y medio de espectadores que más que a favor de la unión de naciones desearon ver tocar en vivo a sus  cantantes favoritos. Más que un movimiento activista global, un espectáculo en el que se reunieron millones de dólares para el bolsillo de los organizadores.
Idealizo un Mundo de Ministerios tácitos que controlen nuestros ideales, en la que el morbo por el que se dan altos rangos de asesinatos y numerosos suicidios sea menor, en el que la pobreza y desnutrición sean tomados como asuntos del pasado. Pero en dónde principalmente la neolengua utilizada sea accesible a masas,  a través de un lenguaje universal: Conmiseración al prójimo.
Curiosamente, el espectáculo en Paris, llevado a cabo en el Palacio de Versalles, fue el que menor acogida tuvo, esperando ser este, unos de los lugares con mayor audiencia; por otro lado el pueblo británico reunió a una gran cantidad de asistentes. "¡There’s faith!" Gritaban ellos, "¡le foi!", los franceses, ¡hay fe! grito yo.

¡Le faith! Gritamos todos.
Birhan Woldu al ser rescatada en Etiopía.